Sistemas de memoria consciente e inconsciente

Actualmente, el concepto de múltiples sistemas de memoria es ampliamente aceptado y contribuye a establecer un importante principio de organización en todas las especies para las investigaciones de la biología de la memoria.

El estudio de casos de pacientes que presentaban amnesias como déficits de memoria, han mostrado que en ocasiones la información que parecía haberse perdido, aparece cuando se pide a los sujetos que proporcionen respuestas que implican tareas conscientes de memoria.

Un hallazgo clave fue que los efectos del priming o facilitación, estaban intactos en pacientes con problemas de memoria. Por ejemplo, el caso del paciente H. M., proporcionó una evidencia acerca del efecto que tiene el lóbulo temporal medial sobre la memoria, considerándose el hipocahipocampompo y las estructuras relacionadas con el lóbulo temporal medial estructuras que desempeñaban un importante papel en la memoria a largo plazo, aunque no estaban involucradas ni en la memoria a corto plazo ni en el almacenamiento de memorias remotas. Se plantea que puede jugar un papel clave en la codificación y consolidación de la memoria, y en el almacenamiento y recuperación de la memoria declarativa.

Se propone un esquema de organización de los sistemas de memoria a largo plazo en mamíferos, con sus correspondientes estructuras del cerebro que se consideran de especial importancia para cada tipo de memoria. Además de su papel central en el aprendizaje emocional, la amígdala es capaz de modular la fuerza tanto de la memoria declarativa como de la no declarativa.

Debido a la amplia variedad de fenómenos de aprendizaje y memoria que eventualmente podrían mostrar los pacientes (por ejemplo, el priming, el hábito de aprendizaje, así como las formas simples de condicionamiento clásico), con el tiempo se ha pasado a contemplar un marco que implica múltiples sistemas de memoria en lugar de sólo dos tipos. Así pues, el término “no declarativa”  hace referencia a un término general que señala múltiples formas de memoria que no son declarativas. El priming mejora la velocidad y eficiencia con que los organismos interactúan con un ambiente familiar y pueden influir en los procesos de atención basados en características.

 

 

 

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Psicoterapia Cognitivo Conductual en los Trastornos de Ansiedad

Las reacciones de ansiedad ocasional constituyen una parte normal de la vida. Puedes llegar a sentir ansiedad cuando te enfrentas a un problema en el trabajo, antes de hacer un examen, al tomar una decisión importante, etcétera. Sin embargo, los trastornos de ansiedad implican más que la  preocupación temporal o el miedo. Para una persona con un trastorno de ansiedad, la ansiedad no desaparece, y puede empeorar con el tiempo. Los sentimientos pueden interferir con las actividades y en la vida diaria, tales como la concentración en los estudios, rendimiento en el trabajo, y las relaciones con otras personas. Parece que ya no disfrutan de las cosas que antes sí les reportaba felicidad.

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Hay varios tipos diferentes de trastornos de ansiedad, por ejemplo: el trastorno de ansiedad generalizada, trastorno de pánico, y el trastorno de ansiedad social:

Trastorno de ansiedad generalizada

Las personas con trastorno de ansiedad generalizada o preocupación excesiva durante meses, se enfrentan a varios síntomas relacionados con la ansiedad.

Los síntomas del trastorno de ansiedad generalizada incluyen:

  • Inquietud o nerviosismo
  • Fatigarse con facilidad
  • Dificultad para concentrarse
  • Irritabilidad
  • Tensión muscular
  • Dificultad para controlar la preocupación
  • Problemas del sueño (dificultad para conciliar o mantener el sueño, sueño inquieto, sueño insatisfactorio).

Trastorno de pánico

Las personas con trastorno de pánico tienen ataques de pánico inesperados recurrentes, que consisten en la experimentación repentina de miedo intenso, que puede incluir síntomas como: palpitaciones, el corazón palpitante, o ritmo cardíaco acelerado, sudoración, temblores, sensaciones de falta de aire o de asfixia, sensación de muerte inminente, pérdida de control o de “volverse loco”.

Los síntomas del trastorno de pánico incluyen:

  • Ataques repentinos y repetidos de intenso miedo.
  • Los sentimientos de estar fuera de control durante un ataque de pánico.
  • Preocupaciones intensa acerca de cuándo será el próximo ataque.
  • Evitación de los lugares donde han ocurrido en el pasado los ataques de pánico.

Trastorno de ansiedad social

Las personas con trastorno de ansiedad social (a veces llamada “fobia social”) tienen un marcado temor ante situaciones sociales o actuaciones en las que esperan o piensan que van a sentir vergüenza, ser juzgados, rechazados, o  que pueden ofender a los demás.

Los síntomas del trastorno de ansiedad social incluyen:

  • Sentirse muy ansioso por estar con otras personas e intenso malestar al hablar con ellos.
  • Sentirse muy consciente de sí mismo en frente de otras personas y preocupado por sentirse humillado, avergonzado, rechazado, o temeroso de llegar a ofender a los demás.
  • Miedo intenso de que otras personas los juzgarán.
  • Preocuparse días o semanas antes de un evento donde habrá otras personas.
  • Mantenerse alejado de los lugares donde hay otras personas.
  • Dificultades para hacer amigos y mantenerlos.
  • Rubor, sudoración, temblor en presencia o  cerca de otras personas.
  • Sentir náuseas o ganas de vomitar cuando hay otras personas presentes.

La evaluación de un trastorno de ansiedad a menudo comienza con una visita a un médico de atención primaria. Algunas condiciones de salud física, tales como el tiroides hiperactivo o un nivel bajo de azúcar en la sangre, así como la toma de ciertos medicamentos, pueden imitar o empeorar un trastorno de ansiedad. Una evaluación completa del estado psicológico es también útil, ya que los trastornos de ansiedad a menudo coexisten con otras condiciones relacionadas como la depresión o el trastorno obsesivo-compulsivo.

La Psicoterapia Cognitivo Conductual o Terapia Cognitivo-Conductual (TCC) es un tipo de psicoterapia que puede ayudar a las personas con trastornos de ansiedad. Se enseña a la persona diferentes formas de pensar, de actuar y reaccionar ante la ansiedad y situaciones de miedo. La TCC también puede ayudar a las personas a aprender y practicar las habilidades sociales, lo cual es vital para el tratamiento, por ejemplo, de la ansiedad social.

Dentro de la TCC hay dos componentes importantes para abordar los trastornos de ansiedad: la trapia cognitiva y la exposición.

La terapia cognitiva se centra en identificar, desafiar, y luego neutralizar pensamientos negativos que subyacen a los trastornos de ansiedad. Por otro lado, la terapia de exposición se va a centrar en hacer frente a los temores subyacentes del trastorno de ansiedad, con la finalidad de ayudar a las personas a que se involucren en actividades que han estado evitando. La terapia de exposición se utiliza junto con ejercicios de relajación y en combinación con la terapia cognitiva, de manera que el tratamiento es más eficiente.

En la TCC se asignan tareas/ejercicios a los pacientes para completar entre sesiones.

 

 

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Cómo hacer frente a la manipulación

​La palabra manipulador o manipuladora, tiene connotaciones muy negativas. En realidad, técnicamente todas las personas manipulamos: en cada interacción suele haber intención. Otra cosa es la finalidad y los medios o formas que se emplean.

Existen personas que mediante sus conductas se genera en nosotros  el sentimiento de culpa, chantajean y mienten de forma descarada.

En algunos casos, la solución más eficiente a corto y largo plazo, es alejarse lo máximo posible de este tipo de sujetos, pero en otras ocasiones, es prácticamente imposible y además cargamos con un estado emocional muy displacentero marcado principalmente por autorreproches y culpa, nos atribuimos la responsabilidad absoluta de sentirnos así, es decir, que encima somos culpables de sentirnos mal cuando somos manipulados.

En parte, cierta responsabilidad tenemos. Me explico: aprender a reconocer nuestros pensamientos, estados emocionales, derechos legítimos y defenderlos desde el respeto, es nuestra responsabilidad. Las conductas manipuladoras de los demás, no.

Para dejar de sentirnos mal cuando interaccionamos con estas personas, es importante poner en práctica un estilo de comunicación asertivo.

Efectivamente, es necesario aprenderlo y practicarlo, lo cual no suele ser fácil, más aun en determinadas situaciones. Pero con ayuda, puedes llegar a gestionar situaciones que actualmente te producen sentimientos que merman tu autoestima.
Si te animas a aprender y así deshacerte de ese sentimiento de impotencia y de baja autoestima, puedes concertar tu cita en:

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LA EVITACIÓN EXPERIENCIAL: DESÓRDENES EMOCIONALES

evitacion experiencial
Una emoción no causa dolor. La resistencia o supresión de una emoción causa dolor. (Frederick Dodson)

La evitación de experiencias internas tales como pensamientos o emociones que nos causan malestar por su contenido, se conoce como evitación experiencial. Se considera un factor de vulnerabilidad ante problemas emocionales. Cuando una persona sufre algún trastorno de ansiedad o depresión, pone en marcha mecanismos de control emocional orientados a minimizar su malestar. Estos intento, en ocasiones, pueden ser ineficaces, teniendo como resultado un aumento a medio y largo plazo, más que un alivio.

Una de esas estrategias para evitar emociones que nos hacen sentir angustia, es la supresión, es decir, intentamos eliminar tanto pensamientos como respuestas emocionales (forzamos sonrisas o intentamos disimular nuestra cara para que nadie se dé cuenta de cómo nos sentimos, evitamos expresar cuestiones que nos generan angustia de manera intensa, intentamos no pensar en esa imagen o pensamiento que nos horroriza, etcétera).

Pues bien, en 1987, Wegner y colaboradores llevaron a cabo los experimentos del “Oso blanco”, para desvelar los efectos paradójicos de estos intentos de “no pensar en”. En estos experimentos, se les pedía a un grupo de participantes que no pensaran en el “oso blanco” (grupo de supresión cognitiva) y a otro grupo, que pensara tranquilamente en el oso (grupo control).

Tras el tiempo establecido para la tarea anterior, se les invitaba a decir en voz alta los pensamientos que les venían a la cabeza.

Los resultados de este experimento mostraron un que los sujetos del grupo de supresión cognitiva (los que de manera deliberada trataron de no pensar en el oso blanco), informaron de más pensamientos relacionados con el oso blanco que el grupo control (los participantes que podían pensar libremente en el oso blanco).

Este experimento demostró un efecto de intención paradójica que se tiene en cuenta a la hora de comprender cómo los intentos de no pensar en algo (que además va unido a una experiencia negativa), son ineficaces porque, además de no llegar a suprimirlos, suelen aparecer con más intensidad, activación fisiológica y frecuencia, lo que hace más complicado poder regular nuestras emociones. Los intentos de supresión pueden llegar a ser agotadores, requieren esfuerzos continuos a nivel mental como por ejemplo la atención y la concentración (esfuerzos conscientes para dirigir la atención a otros estímulos o pensamientos distractores), que quedarán afectados.

A todo esto, se le une la evitación conductual: como es lógico, si algo nos angustia o nos genera malestar, lo evitaremos. De esta manera, a corto plazo o de forma inmediata, conseguimos un alivio pero, a medio y largo plazo, el efecto es todo lo contrario. Lo que realmente estamos haciendo, es prolongarlo y manteniendo nuestro malestar.

Es importante conocer bien el funcionamiento específico que tiene en cada uno de nosotros la presencia de los síntomas y el malestar, analizarlo y concretar exactamente qué mecanismos empleamos y que, de manera inintencional, estamos consiguiendo justo el efecto contrario al que queremos. Existen diferentes variables y parámetros a nivel mental y conductual que están asociados de manera consistente a un amplio rango de problemas emocionales. Para conocerlas, es necesario un análisis y evaluación por parte de un profesional especializado en la ciencia de la Psicología.

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Intervención para la ansiedad

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El amor mira hacia el futuro, el odio hacia el pasado, la ansiedad tiene ojos en todas las direcciones. (Mignon McLaughlin, 1915)

¿Y si me hacen alguna pregunta y no puedo contestar? Todo el mundo pensará que soy tonto, un ignorante”.

¿Y si tengo que decir algo y todos me miran a mí?” “Nunca sé qué decir cuando estoy con gente, ni cómo intervenir o conversar con los demás… odio esto”.

¿Y si me tiembla la voz cuando hablo? Seguro que se me nota…todos se van a dar cuenta de lo nervioso que estoy y me mirarán raro, se reirán de mí”.

¿Y si me da una crisis de angustia en plena reunión?”.“¿Y si por accidente se me escapa algún comentario que no procede, o pierdo el control y grito o agredo a alguien?”.

¿Y si estoy allí y se supone que yo no debo estar?…todos se preguntan qué hago yo ahí?”.

¿Y si de pronto siento náuseas y tengo que salir corriendo porque no me aguanto?…¡sería horrible!”.

Muchas personas que sufren ansiedad durante años, suelen preguntarse cómo han llegado a eso, por qué a ellos, si han hecho algo mal para tener ansiedad, etcétera. Algunos pacientes lo interpretan como una debilidad, como imperfección o aspectos negativos intrínsecos a ellos.

Cuando en sesión se les explica lo que conocemos acerca de la ansiedad, cómo funciona y las posibles explicaciones del motivo por el que padecen el trastorno de ansiedad, suelen sorprenderse.

Existen factores predisponentes ( genética, determinantes biológicos, psicológica) y circunstancias precipitantes (factores ambientales como experiencias en la infancia, sucesos vitales aversivos). Así pues, por lo general, las personas con trastornos de ansiedad manifiestan una predisposición hacia el nerviosismo, ansiedad alta, preocupación, a lo que se suman acontecimientos gatillantes.

Se detecta la presencia sistemática de un sesgo en el procesamiento selectivo para la amenaza que caracteriza a la ansiedad. Es un sesgo en el procesamiento de información que tiene un efecto causal sobre la emoción. Consiste en una tendencia a generar interpretaciones amenazantes de información ambigua.

La persona, a través de un proceso de aprendizaje, genera propensión a sentir ansiedad ante algunos síntomas corporales (no patológicos): cree firmemente que los síntomas físicos de la reacción de ansiedad pueden ser peligrosos y ocasionarle graves consecuencias como un infarto, locura, desmayo, etcétera, de manera que aprenden que la ansiedad es intolerable.

Finalmente, termina desarrollando un intenso miedo a dichas sensaciones corporales relacionadas con la ansiedad, basado en un sistema de creencias disfuncionales de que esos síntomas de ansiedad pueden derivar en consecuencias físicas, psicológicas o sociales negativas.

Desde la Terapia Cognitivo Conductual (TCC), los principales objetivos de intervención buscan modificar la perspectiva que tiene el paciente acerca del peligro y la vulnerabilidad personal que están exagerados, por una perspectiva de amenaza mínima, aceptable y aumentar su percepción de capacidad de afrontamiento. Cabe destacar que el tratamiento supone un trabajo por parte del paciente que va a realizar a través de las pautas y supervisión del profesional de la Psicología.

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Trastorno de Ansiedad Generalizada, Obsesión y Depresión. Las Preocupaciones

Las características y parámetros de las  preocupaciones que constituyen el Trastorno por Ansiedad Generalizada o TAG son diferentes de las preocupaciones que cualquier persona tiene en su vida diaria. En concreto, las que se dan en el TAG, se caracterizan por ser excesivas o desproporcionadas, mucho más  frecuentes, duraderas e intensas, son más difíciles de controlar, tienen que ver con un gran número de temas o situaciones, generan mucho malestar emocional y síntomas físicos, llegando a producir deterioro en áreas importantes del funcionamiento de la persona.
Las preocupaciones que se dan en el TAG, aunque pueden darse también obsesiones, se diferencian de éstas en que las obsesiones son pensamientos o imágenes intrusivas e inaceptables para la persona que los experimenta, con un contenido más bien estático que, cuando aparecen, llegan a generar un intenso malestar. Este tipo de cogniciones (las obsesiones), van acompañadas de compulsiones (externas o internas) dirigidas a reducir a corto plazo o inmediato, la ansiedad asociada.

Por otro lado, las preocupaciones excesivas que caracterizan el TAG, también se diferencian de las rumiaciones depresivas en el contenido de éstas. Las rumiaciones (dar vueltas en exceso a un acontecimiento o idea) que se dan en las depresión, están centradas en eventos negativos del pasado, de uno mismo o del futuro. En cambio, las que se dan en la preocupación excesiva, están focalizadas más bien en futuros eventos o repercusiones inquietantes del futuro que puedan tener algún evento del pasado.

Quiero señalar la importancia de acudir cuanto antes a consultar a un profesional de la Psicología en el caso de detectar estos síntomas para aprender de manera supervisada a gestionar la preocupación y conseguir tu bienestar y calidad de vida.

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LOS TRASTORNOS EMOCIONALES (EVIDENCIA CIENTÍFICA Y EMPÍRICA DEL ENFOQUE TRANSDIAGNÓSTICO DEL TCC)

Hacemos referencia a los trastornos emocionales cuando hablamos de trastornos de ansiedad y del estado de ánimo. Dichos trastornos están presentes como problemas mentales y tienen una prevalencia del 25% aproximadamente.

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Su adecuado tratamiento es importante, ya que de lo contrario, pueden hacerse crónicos, llegando a influir y mermar de manera significativa el día a día de la persona que lo sufre.

La literatura científica, aporta investigaciones que demuestran que los tratamientos basados en la evidencia son eficaces.

Por otro lado, existe una alta comorbilidad entre los diferentes síndromes, a lo que se le suma un falta de especificidad en las intervenciones. Así pues, se han propuesto modelos de intervención transdiagnósticos, los cuales parten de que los diferentes trastornos emocionales tienen en común determinadas características que a su vez vienen de vulnerabilidades psicológicas y biológicas (herencia). Desde el modelo transdiagnóstico, se destaca la importancia de la regulación emocional, es decir, a las estrategias que el individuo lleva a cabo para modificar su estado emocional. Cabe destacar que, de entre estas estrategias, algunas son bastante inadecuadas. “La regulación emocional es un proceso que influye en la aparición, intensidad, expresión y experiencia de las emociones”. Este proceso parece parece contribuir de forma importante al desarrollo y mantenimiento de los síntomas de trastornos relacionados con ansiedad y el estado de ánimo (depresión). La presencia de déficit en habilidades de regulación emocional constituye el rasgo principal de las alteraciones referidas, es decir, las personas con trastornos emocionales, ponen en marcha estrategias desadaptativas (p. ej. la rumiación o la supresión) en la regulación emocional, lo que produce el mantenimiento de los síntomas.

Referencia:

  • Barlow, D. H., Farchione, T., Fairholme, C. P., Ellard, K. K., Boisseau, C. L., Allen, L. B., & Ehrenreich-May, J. (2015). Protocolo Unificado para el Tratamiento de los Trastornos Emocionales. Madrid: Alianza Editorial.

 

 

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Ataque de Pánico, Crisis de Angustia, Crisis de Ansiedad

Crecemos con una idea acerca del mundo que nos rodea, esta idea se va confirmando a través de la propia experiencia que vamos viviendo. 

Una de esas ideas consiste en que no nos ocurrirá nada (ni siquiera caemos en pensarlo),  lo que nos permite salir por la puerta de casa sin estar constantemente preocupados y  mirando de un lado a otro por si nos pudiera sobrevenir algún peligro que comprometa nuestra vida. Esto nos permite centrar nuestra atención en diferentes cuestiones y pensar en cosas que ocupa  nuestra vida diaria. Es una percepción que nos aporta la sensación de seguridad en el mundo que vivimos. De esta forma, decimos que el  nivel de alerta es adaptativo, productivo y  permite focalizar nuestros recursos en el presente. 

Por otro lado, según crecemos, experimentamos diferentes sensaciones corporales que consideramos normales.  Generalmente, solemos adaptarnos a las situaciones cotidianas aunque éstas sean estresantes.  Estamos familiarizados con las sensaciones de ansiedad (frecuencia cardíaca y respiratoria elevada, tensión muscular,  etcétera),  no nos preocupamos, incluso aunque éstas sean intensas. Por lo general, disponemos de recursos personales para manejar el estrés y las señales corporales que percibimos, las interpretamos como normales. No obstante, pasado un tiempo en el que hemos estado expuestos a una época de estrés,  nuestros recursos se ven desbordados,  físicamente estamos cada vez más desgastados  y comenzamos percibir señales raras de nuestro cuerpo, señales que no son normales, caemos en que algo no va bien, nos sentimos agobiados,  dejamos de tolerar esas sensaciones, se vuelven molestas,  estamos inquietos y tensos. El funcionamiento de nuestro sistema nervioso tiene sus propias limitaciones (aquí influye también la herencia). 

Así que, un día estando sentados, o en una reunión con amigos, en un supermercado…de manera repentina notamos algo raro, sin saber por qué, notas que se acelera la respiración, el corazón parece que se sale del pecho, calor…son efectos de la taquicardia (nos desconcierta porque no encontramos una explicación. Se ha disparado nuestra alarma (“no estoy haciendo nada para encontrarme así”; “me cuesta respirar”; “¿qué me está pasando?”; “¿a qué viene esto?”; “¿por qué estoy así?”; “¿es un ataque cardíaco?”; “¿me estoy volviendo loco/a?”, “me voy a morir”;  “¿por qué no se me pasa?, …) entramos en un círculo vicioso, ya que pensar todo esto no es precisamente tranquilizador… estamos incrementando el nivel de ansiedad ante la incertidumbre y las interpretaciones de que algo horrible me está pasando porque además, ¡lo estoy sintiendo!. Nos encontramos en pleno estado de pánico, la ansiedad sube, nos tiemblan las piernas, las manos, notamos sensaciones en el estómago, visión borrosa, sensación de irrealidad…probablemente acudas a urgencias y allí, tras realizarte las pruebas pertinentes, te digan que “no es nada”, “es ansiedad”…pero, ¿cómo que no es nada?, si te has sentido horriblemente mal…¿y si se vuelve a repetir? 

Este es un resumen general  del ataque de pánico (también llamadas crisis de angustia o crisis de ansiedad que, aunque tienen matices diferentes, en la práctica se intercambian los términos). Es un motivo muy frecuente de consulta y aprender a manejar estos ataques es fundamental para que esa percepción de que nuestro mundo es seguro no cambie y llegue a condenarnos en el aislamiento.

Si estás en esta situación, consulta lo antes posible con un profesional que pueda evaluar tu caso cuanto antes.

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TRASTORNO POR ANSIEDAD GENERALIZADA

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Los cuadros de ansiedad generalizada son complejos. La persona no sabe dejar de preocuparse, tienen un sufrimiento constante.

Cuando una persona presenta este tipo de problema, suele preocuparse de manera excesiva por las circunstancias normales de la vida diaria. Se caracteriza por una preocupación excesiva, presencia de ansiedad y una expectativa aprehensiva en una amplia gama de acontecimientos que suceden en su ambiente. Realizan una sobrevaloración de la probabilidad y  de la gravedad de que un suceso negativo suceda  y también realizan una infravaloración de los recursos propios para afrontarlo por sí mismo o la posibilidad de recibir ayuda.

La persona que lo sufre, puede presentar síntomas como tensión muscular, irritabilidad, fatiga, alteración en el sueño, conductas de evitación, incluso ataques de pánico.

Desde el marco Cognitivo Conductual, el tratamiento de este tipo de trastorno se aborda (previa exploración, evaluación correcta del trastorno, elaboración del análisis funcional, establecimiento de objetivos…) mediante técnicas cognitivas y conductuales.

Por poner un ejemplo muy, muy general y que tendrá que adaptarse dependiendo del caso individual: psicoeducación, técnicas de desactivación (relajación, respiración, hipnosis), reestructuración cognitiva, exposición a la preocupación, prevención de recaídas.

En caso de presentar estos síntomas o si te identificas con lo que has leído, ponte en contacto y reserva tu cita. Existen técnicas efectivas que pueden ayudarte a tratar tu malestar.

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Falsas Memorias

En 1947, dos psicólogos de la Universidad de Harvard, Gordon Allport y Leo Postman, llevaron a cabo algunos experimentos que se publicaron en el libro The psychology of rumor. En uno de esos experimentos estaba formado por tres grupos de 6-7 individuos y en cada grupo, se expuso a un sujeto a una diapositiva, éste será la única persona de cada grupo que verá la imagen, y tendrá que realizar una descripción de dicha diapositiva en voz alta. Una vez termina la descripción, la imagen desaparece. La descripción que se hizo en voz alta, será escuchada por un segundo sujeto que no ve la diapositiva. Este segundo sujeto, cuenta al tercero (que no ha oído ni visto nada) la descripción que recuerda haber escuchado del primero, y así sucesivamente se va trasladando el recuerdo de uno a otro. Se obtienen tres relatos finales. La diapositiva consiste en una escena de un vagón de metro donde hay varias personas, entre las que se encuentran dos hombres de pie (uno blanco y otro negro). El hombre blanco que está de pie lleva un la mano una navaja de afeitar.

Con este experimento, se pudo comprobar la transformación del recuerdo, el cual se fue desfigurando a través de cada transmisión. Cabe destacar, que finalmente la navaja de afeitar la llevaba, en el recuerdo final de los tres grupos, el hombre negro que iba de pie. Esta distorsión se relacionó con un proceso de construcción y reconstrucción  del suceso inicial que se lleva a cabo mediatizado por factores como el conocimiento previo y las creencias, actitudes, prejuicios, hábitos, etcétera, que pueden hacer “recordar” detalles falsos. Por tanto, se puede afirmar que la memoria es sensible a diversos factores, llegando a crear recuerdos que nunca han sucedido. Parece que la memoria humana se moldea y ajusta al mundo, siendo incluso capaz de crear falsos recuerdos.

Un ejemplo en el que puede modificarse el recuerdo puede ser en la memoria de testigos, ante situaciones traumáticas, como por ejemplo un accidente de tráfico, donde la información sugerida puede comprometer la información y la exactitud  de la declaración. La referencias y datos que proporcionan los testigos, contienen información que no es exacta al responder a las preguntas (errores de comisión).  Además, cuanta más información se sugiera mediante las preguntas, más errores se cometerán (Loftus, 1975).

En este último sentido, existen diferentes estudios acerca de la sugestión como por ejemplo la hipnosis, donde se emplean distintos entrenamientos en imaginación. A través de esta técnica, se puede sugerir al individuo la generación interna de escenas en las que focalice su atención en múltiples detalles y estímulos provenientes de los distintos sentidos, pudiendo alcanzar un estado distinto a la vigilia o relajación y generándose cambios a nivel fisiológico, cognitivo y conductual. Dicho estado, evocado mediante sugestiones, puede interferir en los recuerdos, llegando incluso a generar falsas memorias si no se realiza con cuidado.

 

 

 

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